
martes, 3 de mayo de 2011
REACTIVACIÓN OVÁRICA POSTPARTO EN BOVINOS

ALTERNATIVAS PARA INCREMENTAR LA REPRODUCCION BOVINA

La productividad y consecuentemente la rentabilidad de la ganadería bovina, parte de la optimización de la relación costo beneficio, expresado en obtener la mayor cantidad de kilos de carne y litros de leche por hectárea, acordes con los recursos invertidos para tal propósito. Sin embargo para que estos logros sean posibles es fundamental que el hato se reproduzca.
La fertilidad es 10 veces más importante que la producción de leche, la ganancia de peso y la calidad de la carne. Si una hembra no queda preñada, no hay nacimiento de terneros ni producción de leche y consecuentemente la población animal del hato no se incrementa y por lo tanto la productividad de la empresa ganadera no es posible.
De acuerdo a la producción de un hato, doble propósito a 10 años (ASODOBLE), con base en 100 vacas en capacidad de reproducirse; aplicando las bajas por mortalidad, reemplazos y descartes; en el año 10, con el 40% de natalidad, el inventario logrado es de 110 animales (incrementado en10 bovinos el hato), con la natalidad del 60% es de 259 animales (incremento de 159 animales). Cuando la natalidad es del 80%, después de 10 años el hato es de 569 animales logrando un incremento de 469 animales (CUADRO No.1).
Así las cosas con natalidades inferiores al 50%, o tendríamos una ganadería de subsistencia; de manera tal que el imperativo de la empresa ganadera es la de lograr natalidades superiores al 60% para que pueda crecer y ser rentable.
Hemos querido en este sentido analizar los factores que puedan estar incidiendo en la reproducción bovina y las estrategias que permitan superar los obstáculos, solucionando los limitantes inmersos en la explotación bovina tropical.
El medio ambiente, la alimentación, la genética, la administración, el manejo animal y la salud constituyen los factores determinantes de la reproducción bovina.
Es menester en consecuencia abordar la dinámica reproductiva de la ganadería colombiana, adentrándonos dentro de los elementos que inciden en la armonía de estos factores y conocer los efectos que se derivan de su contexto.
El medio ambiente constituido por la altura sobre el nivel del mar, la temperatura, la precipitación pluvial, la humedad relativa, las radiaciones solares, y los vientos; elementos estos que determinan el clima y la topografía, la flora, y la micro fauna en intima relación con los suelos (fertilidad, PH, estructura, textura, nivel freático, etc) determinan la adaptación y fertilidad de las praderas y estar consecuentemente inciden en la adaptación, sostenimiento, bienestar, salud y productividad de los animales.
La relación del medio ambiente., el suelo, la planta y el animal, esta íntimamente articulada, de manera tal que cualquier factor que afecte su armonía incide en la salud y la productividad de los bovinos. (cuadro No.2).
1.1 Efecto del Clima en la Reproducción Animal.
El estrés calórico es un factor determinante del comportamiento reproductivo de los bovinos, como quiera que estimula la liberación de las corticotropinas las cuales inhiben a nivel del hipotálamo la secreción de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), neutralizando en consecuencia a nivel de la hipófisis de las hormonas folículo estimulante (FSH) y luteinisante (LH), hormonas que determinan el estro y la ovulación en los animales. A nivel de la gonada se altera el efecto estimulatorio de la gonadotropina sobre la secreción de esteroides sexuales. (Román Ponce y colaboradores) verificaron que en hembras que pastaban en praderas sin sombrío se incrementaba la progesterona y los corticoides, disminuyendo a su vez el pulso pre ovulatorio de la hormona luteinizante (LH) afectando el estro y la ovulación.
Los animales disfrutan de la zona de “confort” expresada en la escala de temperatura que no exige esfuerzo alguno de los mecanismo de regulación térmica y por lo tanto no tienen necesidad de utilizar la energía alimenticia en los mecanismos de difusión de calor (jadeo, incremento de la sudoración), permitiendo que esta energía se pueda transformar en carne y leche o en favorecer las condiciones eco biológicas requeridas para que una hembra pueda quedar preñada y un reproductor pueda fecundar.
La temperatura y la humedad ambiental inciden igualmente en el consumo de alimento, producción de leche, y reproducción de acuerdo con la raza y su estado de producción.
En las razas europeas en general cuando la temperatura supera los 27ºC se intensifica la actividad de los mecanismos termorreguladores: aumento de la frecuencia respiratoria y la evaporación. Si la temperatura supera 32.2 ºC la temperatura rectal se incrementa.
La producción de leche en ganado holstein comienza a disminuir a los 21 grados centígrados, en ganado pardo suizo a los 24 grados centígrados, en ganado jersey a los 27ºC así como en la raza brahmán a los 32ºC. La temperatura crítica mínima para ganado holstein es de 10ºC y para el ganado jersey es de 12ºC (Hafz 1978).
A la temperatura de 18 a 31ºC en las razas europeas se disminuye el consumo voluntario de energía, afectando el mecanismo relacionado con la producción de leche reduciendo el nivel de tiroxina. En este sentido las vacas holstein disminuyen el 30% de consumo a 31 grados centígrados. (Kibler 1967).
La zona termoneutral en la vaca lechera se encuentra entre 0 a 16 grados centígrados. Estos animales experimentan el estrés calórico cuando la temperatura supera los 23 grados centígrados y la humedad relativa alcanza el 80%.
Las altas temperaturas afectan el crecimiento antes y después del destete. A temperaturas bajas las razas europeas tuvieron un consumo mas alto de energía y un mayor crecimiento que las razas cebuinas y sus cruces; a temperaturas altas se encontraron resultados opuestos (Johnson 1957).
Dentro de este contexto las razas europeas aumentan el consumo de energía a temperaturas bajas mientras que en climas con temperaturas y humedad alta su consumo se deprime proporcionalmente.
El ganado cebú dispone de un mayor volumen por unidad de peso, un mayor número de glándulas sudoríparas de mayor capacidad de saturación de gases y por lo tanto de mayor capacidad para soportar altas temperaturas.
La capacidad de disipación de calor, influye en el aumento de la temperatura corporal la cual inhibe el consumo. La disipación se logra mediante la evaporación de la humedad a través de la piel o el aparato respiratorio.
Las altas temperaturas determinantes del consumo y gasto de energía, inciden igualmente en la reproducción animal de manera tal que las tazas de concepción en las vacas disminuyen con mayor proporción cuando la temperatura ambiental supera los 30 grados centígrados, mientras que las tazas de concepción permanecieron relativamente constantes en las novillas. (Thatcher Callier 1986)
La disminución en las tazas de concepción de las vacas lactantes se debe a su incapacidad para mantener normal su temperatura corporal bajo condiciones de estrés térmico, debido a su alta taza de producción de calor interno asociada con la producción de leche. Las novillas debido a su menor calor metabólico soportan mas temperaturas ambientales criticas y mantienen un mayor equilibrio térmico para proteger la fertilidad. (Cardozo C.J.A)
Con respecto a las vacas vacías, se acorta la duración del celo o lo expresan de manera silente o simplemente pueden entrar en anestro.
Preteñir y col, 1988 y Ealy y Col, 1993, comprobaron que durante los siete primeros días de preñez las altas temperaturas afectan las viabilidad del embrión, así mismo, Thatcher y Calier 1986, demostraron que la tasa de concepción disminuyó cuando la temperatura superó los 30 grados centígrados.
Drulip y Vicent 1971, demostraron que las novillas sometidas a temperaturas superiores a 32.2 grados centígrados durante 72 horas post-inseminación no quedaron preñadas-
Wberg y Burferning 1967 observaron que cuando la temperatura rectal se elevaba en un grado centígrado, la tasa de concepción disminuía en 16% habida cuenta que el estrés calórico disminuye el flujo sanguíneo al útero, reduciendo la retro-alimentación de oxigeno, agua, electrolitos y hormonas requeridas para la sobre vivencia del embrión. Así mismo el incremento de la temperatura uterina en 0.5°C durante dos días incrementa la mortalidad embrionaria afectando la tasa reproductiva. Igualmente en reproductores durante la segunda semana que sigue al periodo de estrés térmico, la motilidad del semen disminuye y el porcentaje de espermatozoides anormales se incrementa.
Finalmente el estrés térmico que genera las altas temperaturas y la humedad en las vacas gestantes incide en el tamaño y peso de los terneros recién nacidos, como quiera que al disminuir el flujo de sangre hacia el útero de la madre decrece la trasferencia oxigeno y glucosa y demás nutrientes, reduciendo el tamaño del feto y la placenta, originando el parto de terneros pequeños o la muerte de los mismo en el momento del parto-.
Así mismo los terneros débiles nacidos en las épocas calurosas reducen la succión de calostros, incidiendo en la bajo absorción de inmunoglobulinas y nutrientes (carbohidratos y proteínas) originando morbilidades y mortalidades en las tres primeras semanas por enfermedades diarreicas. (Flores DH)
Berman et-al 1984, igualmente proporcionando baños de aspersión y ventilación durante la época de verano a vacas hosltein, logro pesos al nacimiento de 39.1 kilos en terneros hijos de las vacas control frente a pesos al nacimiento de 46.6 kilos de las vacas refrescadas. Así mismo logro incrementos en la producción de leche las vacas control de 30.9 kilos a 33.7 kilos en las vacas refrescadas.
De Armas y colaboradores 1988, observaron igualmente que las tasas de gestación en vacas holstein de ganaderías Cubanas, registraban préñeses del 87.3% durante la época de clima moderado (18 - 25 grados), mientras que en la época en que el clima registra altas temperaturas (21-33 grados) la gestación fue del 57.5%.
Así las cosas las actividades que se realicen en la fincas con el propósito de atenuar el estrés calórico y adecuar el estado de confort de los animales, inciden favorablemente en la producción y reproducción animal. En este sentido en las investigaciones realizadas por el Flemenbaum 1978, proporcionando baños por aspersión y ventilación a vacas hosltein después del parto en la época de verano, lograron incrementar la fertilidad en la primera inseminación artificial del 17% en las vacas control al 59% en la vacas refrescadas. En cuando hace referencia a las gestaciones evaluadas cinco meses después del parto, verifico el 31% de preñez en las vacas control frente al 73% de las vacas refrescadas.
La temperatura ambiental, el consumo de materia seca, el esfuerzo en el desplazamiento para consumir los pastos, la topografía y la aptitud del animal ( producción de carne, leche, crías) determinan los requerimientos de consumo de agua, los cuales si no son satisfechos oportunamente inciden negativamente en el consumo de alimentos, en el incremento de la temperatura del animal, y desde luego en la disminución de la producción de leche, de la ganancia de peso, afectando igualmente las tasas de gestación de las hembras así como el desempeño de los reproductores.
Bajo la temperatura de los 17 a los 27 grados centígrados los requerimientos de aguas son de 3.5 a 5.5. Kilos de agua por kilos de materia seca ingerida. Así mismo las distancias de dos a cinco kilómetros entre las fuentes de agua y el alimento demandan de la misma manera un mayor consumo, como también cuando se suministran silos o alimentos con mayor concentración de proteínas, materia seca en general (harinas), se debe ofrecer una mayor cantidad de agua a los animales.
Cuando la temperatura del aire supera los 35 grados centígrados, la demanda de agua por parte de los animales se incrementa de 8 a 15 kilos de agua / kilo de materia seca: de 25°C a 35°C; la demanda es de 4 a 10 kilos de agua por kilo de materia seca, de 15°C a 25°C el consumo es de 3 a 5 kilos de consumo de agua por kilo de materia seca de 5°C a 15°C el consumo es de 2 a 4 kilos de agua por kilo de materia seca.
Así mismo Mc Dowel 1974 demostró que la temperatura del agua superior a 31°C afectaba la ingestión de alimentos y retrasaba el desarrollo de la microflora ruminal.
Cuando las necesidades de agua no son satisfechas se origina estrés térmico expresado en la disminución del consumo de alimentos y en la declinación de las tasas reproductivas. En este sentido las épocas de mayor vulnerabilidad son dos o tres días antes del celo y 3 a 7 días después del celo hasta el día 17 y finalmente en el último tercio de la gestación.
LA SUPLEMENTACIÓN MINERAL EN LOS PROGRAMAS DE REPRODUCCIÓN BOVINA
