martes, 3 de mayo de 2011

REACTIVACIÓN OVÁRICA POSTPARTO EN BOVINOS


Durante las últimas semanas de la gestación, la placenta bovina aumenta la
síntesis de estradiol a un nivel que supera centenas de veces la cantidad que
produce durante el estro. Ese alto nivel de estradiol produce una retroalimentación
negativa prolongada sobre el hipotálamo, que inhibe la síntesis y liberación de
hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) y por lo tanto en la sangre no
circulan las hormonas hipofisiarias que estimulan el crecimiento folicular. Bajo esta
condición hormonal, los folículos ováricos se pueden desarrollar hasta formar
antro, pero debido a la ausencia de estímulo gonadotrópico, su crecimiento es
limitado y no alcanza a formar ondas foliculares. Con la expulsión de la placenta
durante el parto, se termina la producción de estradiol y el hipotálamo inicia la
recuperación de la capacidad de sintetizar GnRH y de restablecer paulatinamente
la sensibilidad a los estrógenos ováricos para restaurar el mecanismo de
retroalimentación positivo que controla la liberación de las hormonas
folículoestimulante (FSH) y luteinizante (LH) para estimular el crecimiento y la
maduración final del folículo, la síntesis de estradiol, la expresión del estro y la
ovulación.
Después del parto las altas demandas de nutrientes requeridos para la síntesis de
grandes volúmenes de leche, la limitada capacidad de consumo de alimentos y las
inadecuadas concentraciones de nutrientes en los alimentos consumidos,
producen un balance energético negativo (BEN). Esta situación induce una
respuesta compensatoria (homeorresis) que compromete el tejido adiposo, el
hígado, los músculos y los huesos. El desbalance energético retarda la
reanudación de los ciclos estrales postparto y dependiendo de su intensidad,
puede limitar el crecimiento de los folículos ováricos. Paulatinamente, en tiempo
variable con la genética, la producción de leche, la adaptación al ambiente, la
salud y la disponibilidad de nutrientes, se restablece el equilibrio energético
requerido para que el hipotálamo reanude la síntesis y liberación de pulsos altos y
frecuentes de GnRH, los cuales estimulan en la hipófisis la liberación de un pico
preovulatorio de LH para que se produzca la primera ovulación postparto. No se
conoce con precisión el mecanismo a través del cual las sustancias energéticas
participan en la respuesta hipotalámica para la reanudación del ciclo estral
postparto. En los últimos años se han propuesto a las leptinas como el “eslabón
perdido” entre la energía metabólica y la reproducción.

ALTERNATIVAS PARA INCREMENTAR LA REPRODUCCION BOVINA


La productividad y consecuentemente la rentabilidad de la ganadería bovina, parte de la optimización de la relación costo beneficio, expresado en obtener la mayor cantidad de kilos de carne y litros de leche por hectárea, acordes con los recursos invertidos para tal propósito. Sin embargo para que estos logros sean posibles es fundamental que el hato se reproduzca.

La fertilidad es 10 veces más importante que la producción de leche, la ganancia de peso y la calidad de la carne. Si una hembra no queda preñada, no hay nacimiento de terneros ni producción de leche y consecuentemente la población animal del hato no se incrementa y por lo tanto la productividad de la empresa ganadera no es posible.

De acuerdo a la producción de un hato, doble propósito a 10 años (ASODOBLE), con base en 100 vacas en capacidad de reproducirse; aplicando las bajas por mortalidad, reemplazos y descartes; en el año 10, con el 40% de natalidad, el inventario logrado es de 110 animales (incrementado en10 bovinos el hato), con la natalidad del 60% es de 259 animales (incremento de 159 animales). Cuando la natalidad es del 80%, después de 10 años el hato es de 569 animales logrando un incremento de 469 animales (CUADRO No.1).

Así las cosas con natalidades inferiores al 50%, o tendríamos una ganadería de subsistencia; de manera tal que el imperativo de la empresa ganadera es la de lograr natalidades superiores al 60% para que pueda crecer y ser rentable.

Hemos querido en este sentido analizar los factores que puedan estar incidiendo en la reproducción bovina y las estrategias que permitan superar los obstáculos, solucionando los limitantes inmersos en la explotación bovina tropical.

El medio ambiente, la alimentación, la genética, la administración, el manejo animal y la salud constituyen los factores determinantes de la reproducción bovina.

Es menester en consecuencia abordar la dinámica reproductiva de la ganadería colombiana, adentrándonos dentro de los elementos que inciden en la armonía de estos factores y conocer los efectos que se derivan de su contexto.

1. Medio Ambiente

El medio ambiente constituido por la altura sobre el nivel del mar, la temperatura, la precipitación pluvial, la humedad relativa, las radiaciones solares, y los vientos; elementos estos que determinan el clima y la topografía, la flora, y la micro fauna en intima relación con los suelos (fertilidad, PH, estructura, textura, nivel freático, etc) determinan la adaptación y fertilidad de las praderas y estar consecuentemente inciden en la adaptación, sostenimiento, bienestar, salud y productividad de los animales.

La relación del medio ambiente., el suelo, la planta y el animal, esta íntimamente articulada, de manera tal que cualquier factor que afecte su armonía incide en la salud y la productividad de los bovinos. (cuadro No.2).

1.1 Efecto del Clima en la Reproducción Animal.

El estrés calórico es un factor determinante del comportamiento reproductivo de los bovinos, como quiera que estimula la liberación de las corticotropinas las cuales inhiben a nivel del hipotálamo la secreción de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), neutralizando en consecuencia a nivel de la hipófisis de las hormonas folículo estimulante (FSH) y luteinisante (LH), hormonas que determinan el estro y la ovulación en los animales. A nivel de la gonada se altera el efecto estimulatorio de la gonadotropina sobre la secreción de esteroides sexuales. (Román Ponce y colaboradores) verificaron que en hembras que pastaban en praderas sin sombrío se incrementaba la progesterona y los corticoides, disminuyendo a su vez el pulso pre ovulatorio de la hormona luteinizante (LH) afectando el estro y la ovulación.

Los animales disfrutan de la zona de “confort” expresada en la escala de temperatura que no exige esfuerzo alguno de los mecanismo de regulación térmica y por lo tanto no tienen necesidad de utilizar la energía alimenticia en los mecanismos de difusión de calor (jadeo, incremento de la sudoración), permitiendo que esta energía se pueda transformar en carne y leche o en favorecer las condiciones eco biológicas requeridas para que una hembra pueda quedar preñada y un reproductor pueda fecundar.

La temperatura y la humedad ambiental inciden igualmente en el consumo de alimento, producción de leche, y reproducción de acuerdo con la raza y su estado de producción.

En las razas europeas en general cuando la temperatura supera los 27ºC se intensifica la actividad de los mecanismos termorreguladores: aumento de la frecuencia respiratoria y la evaporación. Si la temperatura supera 32.2 ºC la temperatura rectal se incrementa.

La producción de leche en ganado holstein comienza a disminuir a los 21 grados centígrados, en ganado pardo suizo a los 24 grados centígrados, en ganado jersey a los 27ºC así como en la raza brahmán a los 32ºC. La temperatura crítica mínima para ganado holstein es de 10ºC y para el ganado jersey es de 12ºC (Hafz 1978).

A la temperatura de 18 a 31ºC en las razas europeas se disminuye el consumo voluntario de energía, afectando el mecanismo relacionado con la producción de leche reduciendo el nivel de tiroxina. En este sentido las vacas holstein disminuyen el 30% de consumo a 31 grados centígrados. (Kibler 1967).

La zona termoneutral en la vaca lechera se encuentra entre 0 a 16 grados centígrados. Estos animales experimentan el estrés calórico cuando la temperatura supera los 23 grados centígrados y la humedad relativa alcanza el 80%.

Las altas temperaturas afectan el crecimiento antes y después del destete. A temperaturas bajas las razas europeas tuvieron un consumo mas alto de energía y un mayor crecimiento que las razas cebuinas y sus cruces; a temperaturas altas se encontraron resultados opuestos (Johnson 1957).

Dentro de este contexto las razas europeas aumentan el consumo de energía a temperaturas bajas mientras que en climas con temperaturas y humedad alta su consumo se deprime proporcionalmente.

El ganado cebú dispone de un mayor volumen por unidad de peso, un mayor número de glándulas sudoríparas de mayor capacidad de saturación de gases y por lo tanto de mayor capacidad para soportar altas temperaturas.

La capacidad de disipación de calor, influye en el aumento de la temperatura corporal la cual inhibe el consumo. La disipación se logra mediante la evaporación de la humedad a través de la piel o el aparato respiratorio.

Las altas temperaturas determinantes del consumo y gasto de energía, inciden igualmente en la reproducción animal de manera tal que las tazas de concepción en las vacas disminuyen con mayor proporción cuando la temperatura ambiental supera los 30 grados centígrados, mientras que las tazas de concepción permanecieron relativamente constantes en las novillas. (Thatcher Callier 1986)

La disminución en las tazas de concepción de las vacas lactantes se debe a su incapacidad para mantener normal su temperatura corporal bajo condiciones de estrés térmico, debido a su alta taza de producción de calor interno asociada con la producción de leche. Las novillas debido a su menor calor metabólico soportan mas temperaturas ambientales criticas y mantienen un mayor equilibrio térmico para proteger la fertilidad. (Cardozo C.J.A)

Con respecto a las vacas vacías, se acorta la duración del celo o lo expresan de manera silente o simplemente pueden entrar en anestro.

Preteñir y col, 1988 y Ealy y Col, 1993, comprobaron que durante los siete primeros días de preñez las altas temperaturas afectan las viabilidad del embrión, así mismo, Thatcher y Calier 1986, demostraron que la tasa de concepción disminuyó cuando la temperatura superó los 30 grados centígrados.

Drulip y Vicent 1971, demostraron que las novillas sometidas a temperaturas superiores a 32.2 grados centígrados durante 72 horas post-inseminación no quedaron preñadas-

Wberg y Burferning 1967 observaron que cuando la temperatura rectal se elevaba en un grado centígrado, la tasa de concepción disminuía en 16% habida cuenta que el estrés calórico disminuye el flujo sanguíneo al útero, reduciendo la retro-alimentación de oxigeno, agua, electrolitos y hormonas requeridas para la sobre vivencia del embrión. Así mismo el incremento de la temperatura uterina en 0.5°C durante dos días incrementa la mortalidad embrionaria afectando la tasa reproductiva. Igualmente en reproductores durante la segunda semana que sigue al periodo de estrés térmico, la motilidad del semen disminuye y el porcentaje de espermatozoides anormales se incrementa.

Finalmente el estrés térmico que genera las altas temperaturas y la humedad en las vacas gestantes incide en el tamaño y peso de los terneros recién nacidos, como quiera que al disminuir el flujo de sangre hacia el útero de la madre decrece la trasferencia oxigeno y glucosa y demás nutrientes, reduciendo el tamaño del feto y la placenta, originando el parto de terneros pequeños o la muerte de los mismo en el momento del parto-.

Así mismo los terneros débiles nacidos en las épocas calurosas reducen la succión de calostros, incidiendo en la bajo absorción de inmunoglobulinas y nutrientes (carbohidratos y proteínas) originando morbilidades y mortalidades en las tres primeras semanas por enfermedades diarreicas. (Flores DH)

Berman et-al 1984, igualmente proporcionando baños de aspersión y ventilación durante la época de verano a vacas hosltein, logro pesos al nacimiento de 39.1 kilos en terneros hijos de las vacas control frente a pesos al nacimiento de 46.6 kilos de las vacas refrescadas. Así mismo logro incrementos en la producción de leche las vacas control de 30.9 kilos a 33.7 kilos en las vacas refrescadas.

De Armas y colaboradores 1988, observaron igualmente que las tasas de gestación en vacas holstein de ganaderías Cubanas, registraban préñeses del 87.3% durante la época de clima moderado (18 - 25 grados), mientras que en la época en que el clima registra altas temperaturas (21-33 grados) la gestación fue del 57.5%.

Así las cosas las actividades que se realicen en la fincas con el propósito de atenuar el estrés calórico y adecuar el estado de confort de los animales, inciden favorablemente en la producción y reproducción animal. En este sentido en las investigaciones realizadas por el Flemenbaum 1978, proporcionando baños por aspersión y ventilación a vacas hosltein después del parto en la época de verano, lograron incrementar la fertilidad en la primera inseminación artificial del 17% en las vacas control al 59% en la vacas refrescadas. En cuando hace referencia a las gestaciones evaluadas cinco meses después del parto, verifico el 31% de preñez en las vacas control frente al 73% de las vacas refrescadas.

1.2 Requerimientos de Agua

La temperatura ambiental, el consumo de materia seca, el esfuerzo en el desplazamiento para consumir los pastos, la topografía y la aptitud del animal ( producción de carne, leche, crías) determinan los requerimientos de consumo de agua, los cuales si no son satisfechos oportunamente inciden negativamente en el consumo de alimentos, en el incremento de la temperatura del animal, y desde luego en la disminución de la producción de leche, de la ganancia de peso, afectando igualmente las tasas de gestación de las hembras así como el desempeño de los reproductores.

Bajo la temperatura de los 17 a los 27 grados centígrados los requerimientos de aguas son de 3.5 a 5.5. Kilos de agua por kilos de materia seca ingerida. Así mismo las distancias de dos a cinco kilómetros entre las fuentes de agua y el alimento demandan de la misma manera un mayor consumo, como también cuando se suministran silos o alimentos con mayor concentración de proteínas, materia seca en general (harinas), se debe ofrecer una mayor cantidad de agua a los animales.

Cuando la temperatura del aire supera los 35 grados centígrados, la demanda de agua por parte de los animales se incrementa de 8 a 15 kilos de agua / kilo de materia seca: de 25°C a 35°C; la demanda es de 4 a 10 kilos de agua por kilo de materia seca, de 15°C a 25°C el consumo es de 3 a 5 kilos de consumo de agua por kilo de materia seca de 5°C a 15°C el consumo es de 2 a 4 kilos de agua por kilo de materia seca.

Así mismo Mc Dowel 1974 demostró que la temperatura del agua superior a 31°C afectaba la ingestión de alimentos y retrasaba el desarrollo de la microflora ruminal.

Cuando las necesidades de agua no son satisfechas se origina estrés térmico expresado en la disminución del consumo de alimentos y en la declinación de las tasas reproductivas. En este sentido las épocas de mayor vulnerabilidad son dos o tres días antes del celo y 3 a 7 días después del celo hasta el día 17 y finalmente en el último tercio de la gestación.

LA SUPLEMENTACIÓN MINERAL EN LOS PROGRAMAS DE REPRODUCCIÓN BOVINA


Los bovinos requieren un adecuado balance de agua, energía, proteínas, vitaminas y minerales para obtener niveles adecuados de crecimiento producción de leche y reproducción. En las condiciones del trópico bajo colombiano; sin embargo, los pastos no alcanzan a suministrar las concentraciones requeridas de varios minerales necesarios para este propósito, por lo tanto, los bovinos en pastoreo se deben suplementar como una fuente permanente de estos elementos. Los minerales indispensables para los bovinos se dividen en mayores (macro) y trazas (micro) minerales. Los minerales mayores se expresan en porcentaje del total de la dieta e incluyen el sodio, cloro, potasio, calcio, fósforo, magnesio y azufre. Los minerales trazas se requieren en muy bajas cantidades pero son esenciales y se reportan en partes por millón (ppm). Estos minerales involucran al zinc, cobre, selenio, manganeso, hierro, níquel, cobalto, molibdeno y yodo.
Minerales Mayores
Cloruro de sodio (NaCl, sal blanca).
La sal blanca es esencial en los bovinos. El sodio y el cloro son electrolitos que se encuentran en los fluidos corporales y no existen reservas importantes en el organismo. Estos elementos ayudan a mantener el volumen celular, pH y la osmolaridad (balance de agua) de los fluídos corporales como la sangre. La sal blanca promueve el consumo de agua, lo cual ayuda a mantener la producción de leche Debido a esto, en los bovinos, se pueden presentar deficiencias rápidamente, por lo tanto, en los potreros debe haber un acceso permanente de sal o de un suplemento que la contenga. En promedio los bovinos deben consumirentre 11 a 15 g de sal blanca por día. Ambos elementos se pueden consumir en grandes cantidades sin efectos negativos, siempre y cuando exista disponible agua. Los niveles de la dieta no deben superar el 8%. Los niveles en exceso se excretan a través de la orina.
La deficiencia de Na se presenta cuando los forrajes tienen alta concentración de K debido a la fertilización. La deficiencia de Na incluye disminución de la producción de leche, condición corporal, consumo y crecimiento. Por otra parte, los requerimientos de cloro no se han establecido claramente.
Fósforo (P)
El fósforo es uno de los componentes estructurales del sistema esquelético y juega un papel importante en el metabolismo de energía. El fósforo es el mineral más deficiente en los bovinos en los pastos de todo el mundo. Cuando existe deficiencia de fósforo se afecta la producción de leche y la reproducción. A diferencia del calcio, la deficiencia de fósforo se presenta en bovinos que pastorean praderas sin fertilización o en praderas nativas. Según Mc Dowell, el fósforo produce el mayor retorno de la inversión cuando se suplementa.
Calcio (Ca)
Con el fósforo, el calcio hace parte de la estructura del hueso y también se moviliza en caso de deficiencias. Las demandas de calcio aumentan en la transición entre el parto y la lactancia. La deficiencia en este período conlleva a la presentación de la fiebre de leche o vaca caída, que es más común en vacas lecheras que en vacas de carne. En la hipocalcemia, el tono muscular en el útero disminuye y se presentan partos prolongados y retención de placenta, así mismo, la involución uterina se retrasa y se presentan problemas de fertilidad posparto. Cuando la dieta se suplementa con grasa, los requerimientos se deben ajustar ya que estos aumentan. La relación calcio fósforo se debe mantener entre 1:1 y 5:1
En pastos del género Brachiaria manejados en forma tradicional los contenidos foliares de calcio no alcanzan en muchos casos a llenar los requerimientos para lactancia y crecimiento del ganado de carne.
Magnesio (Mg)
Los pastos y leguminosas contienen niveles adecuados de magnesio durante todo el año. Pero al inicio de lluvias en praderas de rápido crecimiento y que han sido fertilizadas, se puede presentar baja concentración. Bajo estas condiciones,
también puede haber altos contenidos de potasio, el cual puede interferir con la absorción de magnesio. En los casos de la tetania del pasto, ésta se presenta cuando vacas recién paridas pastorean estas praderas, las cuales no alcanzan a aportar los mayores requerimientos del inicio de la lactancia.
Potasio (K)
El potasio se encuentra por encima del 1% en la mayoría de los forrajes. Este electrolito presente en los líquidos corporales y por tanto su almacenamiento es bajo. Si se suplementan dietas con altos niveles de concentrado se puede presentar deficiencia de potasio, ya que la mayoría de los granos de maíz y los subproductos contienen bajo contenido del potasio, pero el ensilaje de maíz es una buena fuente de este elemento. Los bovinos requieren 0.6 a 0.7% de la materia seca en la dieta, por lo tanto en la mayoría de situaciones la suplementación no es necesaria. En casos de estrés por transporte y calor el potasio se pierde en mayor grado a través del sudor; lo cual requiere de un aporte extra de este elemento a través de la dieta.
Azufre (S)
Es el único mineral que hace parte de los aminoácidos (metionina y cisteína) y proteínas. Los microorganismos ruminales utilizan el azufre inorgánico para la síntesis de proteína microbiana. Las vitaminas tiamina y biotina son fuentes de azufre. La deficiencia de azufre cursa con disminución del apetito y emaciación. Los bajos niveles de azufre afectan la utilización del nitrógeno no proteico (urea), lo cual reduce el crecimiento de los microorganismos y la fermentación ruminal. El azufre es un mineral deficiente en los forrajes de los Llanos Orientales (0.12%) y no alcanza a llenar los requerimientos de bovinos para carne en pastoreo (0.15%). Mientras que subproductos de la agroindustria como la torta de soya tienen niveles adecuados de azufre (0.20%).
Minerales Traza
Zinc (Zn)
El zinc es un componente importante de sistemas enzimáticos y la deficiencia produce retardo en el crecimiento, lesiones podales y de la piel. El zinc es importante en la espermatogénesis y el desarrollo de órganos sexuales primarios y secundarios en el macho y para que se presente una respuesta inmune adecuada.
Los depósitos de zinc en el organismo son bajos. La utilización de formas orgánicas como zinc metionina mejoran la ganancia de peso en bovinos en
pastoreo. Este compuesto también se utiliza para tratar problemas podales en bovinos. Una elevada concentración de hierro en la dieta afecta la absorción de zinc y aumenta los requerimientos. En los forrajes, los niveles de zinc son relativamente bajos (25 ppm), mientras que en los granos de cereales tienen en promedio 35 ppm. Los bovinos en pastoreo y bajo condiciones de estrés se deben suplementar con zinc.
Cobre (Cu)
Este elemento hace parte de múltiples sistemas enzimáticos en el cuerpo. Es importante para el crecimiento adecuado, el correcto funcionamiento de los glóbulos rojos, el desarrollo del colágeno, la reproducción y la inmunidad. En conjunto con el molibdeno (Mo) y el azufre inorgánico hace parte de sistemas enzimáticos relacionados con el metabolismo de vitaminas y nucleótidos; por esto para bovinos en pastoreo, es importante mantener un balance de cobre molibdeno de 2:1 a 4:1.
Si los bovinos se exponen a niveles elevados de zinc, hierro y fósforo, la absorción de cobre disminuye. Los signos de deficiencia de cobre incluyen anestro posparto, reabsorción embrionaria, disminución de las tasas de concepción, diarrea severa y disminución de la respuesta inmune. Como el cobre interactúa con muchos minerales (Fe, Mo, S, Se, Zn) se puede presentar deficiencia cuando la concentración de estos elementos supera los siguientes valores: S (> 0.4%), Zn (> 500 ppm) y Mo (> 150 ppm) ya que afectan la absorción de cobre en el intestino.
A semejanza del zinc, el cobre es deficiente en los forrajes del género Brachiaria, pero a diferencia del zinc este se almacena en el hígado. El cobre es extremadamente tóxico para las ovejas. El óxido de cobre es una fuente de baja biodisponibilidad
Selenio (Se)
El selenio en conjunto con la vitamina E hace parte de los sistemas enzimáticos antioxidantes y fortalece el sistema inmune. La deficiencia de selenio produce retención de placenta, alteración de la fertilidad, calores silenciosos y terneros débiles con baja respuesta inmune, lo que conlleva a elevadas tasas de mortalidad predestete. El selenio se puede suministrar en la premezcla mineral o en forma inyectable. La FDA en los Estados Unidos limita la cantidad máxima de selenio que se puede agregar a 3 mg por animal por día.
Manganeso (Mn)
El manganeso cumple un papel importante en el crecimiento y la reproducción. A medida que la concentración en la dieta aumenta, el contenido del mineral se incrementa en los tejidos reproductivos, sugiriendo una relación directa entre el Mn y la fertilidad. Este mineral se relaciona con el crecimiento mediante su función como componente de sistemas enzimáticos relacionados con los cartílagos esqueléticos. Cuando se suministran en exceso, el calcio y el fósforo, pueden inhibir la absorción de Mn.
Los requerimientos varían dependiendo del estado fisiológico y de producción. Por ejemplo, en crecimiento y ceba los bovinos requieren 20 ppm en la dieta, mientras que las vacas gestantes y lactantes requieren 40 ppm. Como con el cobalto, el Mn tiene un límite amplio para su suministro. El máximo límite tolerable es de 1000 ppm; sin embargo el Mn interactúa con otros minerales que pueden afectar su límite tolerable o afectar a otros minerales.
La deficiencia de Mn se relaciona con bajas tasas de concepción y crecimiento, bajo peso al nacimiento y el incremento en los abortos. Los pastos del género Brachiara tienen niveles adecuados de Mn (120 – 400 ppm).
Cobalto (Co)
El cobalto es necesario exclusivamente en el rumen como sustrato para la síntesis microbiana de vitamina B12. Los microorganismos ruminales utilizan la vitamina B12 para la producción de propionato (un ácido graso volátil importante para la síntesis de glucosa). Aunque los bovinos no absorben cobalto, su papel en la síntesis de la vitamina B12 lo hace esencial en la nutrición de los rumiantes. Los requerimientos de cobalto aumentan cuando se suministran dietas con alto contenido de granos. La deficiencia de Co incluye signos como: disminución del consumo de alimento, crecimiento, producción de leche y pelaje opaco.
Hierro (Fe)
El hierro es un componente de la hemoglobina, la molécula encargada del transporte de oxígeno y CO2 en el organismo. Puesto que la mayoría de los pastos y forrajes en el trópico bajo contienen concentraciones elevadas de hierro (80 – 300 ppm) y debido a las cantidades de suelo que el bovino consume durante el pastoreo, el hierro casi nunca presenta deficiencias en bovinos en pastoreo; sin embargo, un problema que se puede presentar son los altos niveles que se hallan
en el forraje o en el agua de consumo, lo cual puede afectar la absorción de cobre y zinc.
Yodo (I)
El yodo hace parte de las hormonas tiroideas (T3 y T4). Es importante para mantener la tasa metabólica normal. Los niveles requeridos son relativamente bajos (0.5 ppm). La deficiencia de yodo conlleva a disminución de la tasa metabólica, retardo en el crecimiento, baja producción de leche y peso al destete
Las vacas con deficiencia de yodo, presentan terneros que nacen ciegos, sin pelaje o prematuros. Además se desarrolla bocio (aumento de tamaño de la glándula tiroides).
Minerales Orgánicos vs. Inorgánicos
El tipo de minerales en la dieta puede afectar la eficiencia de producción y la relación costo beneficio de la suplementación. Cuando se compra un a sal mineralizada es importante tener en cuenta la concentración de los minerales y su biodisponibilidad.
Las fuentes de minerales orgánicos, se caracterizan por la presencia de un aminoácido o carbohidrato portador del mineral traza que se quiere suministrar. En un proceso llamado quelación o proteinización, la molécula orgánica portadora, se une químicamente al mineral traza de interés. Las fuentes inorgánicas se encuentran comúnmente en la naturaleza o se sintetizan de fuentes naturales y no se encuentran unidas a una molécula portadora y se suministran como una premezcla mineral.
Las fuentes orgánicas tiene mayor biodisponibilidad que las fuentes inorgánicas, pero el costo de los minerales orgánicos es mayor. Cuando se van a utilizar los minerales orgánicos se debe evaluar cuidadosamente los beneficios que se obtiene en producción (mayor ganancia de peso o producción de leche, mejor reproducción) con respecto a los costos invertidos en la suplementación
Suplementación con Minerales
Para evitar excesos o deficiencias en la suplementación con minerales, primero se debe balancear la ración, teniendo en cuenta que en la suplementación con minerales debe mejorar la producción y reproducción del hato y a su vez reducir los costos de producción.
Para balancear una ración por minerales se deben seguir los siguientes pasos:
Conocer los requerimientos de minerales para el tipo de ganado en la explotación. Para las condiciones tropicales no disponemos de una tabla de requerimientos de minerales; por lo tanto, utilizamos como referencia las tablas de requerimientos de nutrientes para ganado de carne del National Research Council (NRC, 2000). En la Tabla 1 se presenta un resumen de los requerimientos de minerales y los máximos niveles tolerables para bovinos en crecimiento, vacas en gestación y en lactancia. Es de anotar que estos valores cambian con respecto al sexo, edad, raza, estado fisiológico y nivel de producción.
Tabla 1. Requerimientos de nutrientes para ganado de carne (NRC, 2000)
Mineral
Crecimiento y Ceba
Vacas
Máximo Límite Tolerable
Impacto
Gestación
Inicio Lactancia
Calcio (Ca), %
0.31
0.20 - 0.27
0.28 - 0.41
1.8
Crecimiento
Fósforo (P), %
0.27
0.20 - 0.21
0.22 - 0.28
0.3
Crecimiento
Sodio (Na), %
0.06 – 0.08
0.06 – 0.08
0.10
4.0
Prod. leche
Cloro (Cl), %
4.0
Prod. leche
Magnesio (Mg), %
0.10
0.12
0.20
0.40
Crecimiento
Potasio (K), %
0.60
0.60
0.70
3.0
Reproducción
Azufre (S), %
0.15
0.15
0.15
0.40
Crecimiento
Cobalto (Co) ppm
0.10
0.10
0.10
10.0
Crecimiento
Cobre (cu), ppm
10
10
10
100
Crecimiento
Hierro (Fe), ppm
50
50
50
1000
Crecimiento
Molibdeno (Mo), ppm
6
Crecimiento
Manganeso (Mn), ppm
20
40
40
1000
Reproducción
Selenio (Se), ppm
0.10
0.10
0.10
2.0
Inmunidad
Zinc (Zn), ppm
30
30
30
500
Inmunidad
Yodo (I), ppm
0.50
0.50
0.50
50.0
Prod. leche
Fuente: Modificado de: Nutrients Requeriments for Beef Cattle. Update (NRC, 2000).
Posteriormente, se debe realizar un análisis del contenido foliar de minerales mayores y menores en los pastos. El contenido en los pastos es el reflejo del contenido en el suelo. La fertilización y el estado de madurez de la planta afectan el contenido y la biodisponibilidad de los minerales. Para esto se debe acudir a un laboratorio de reconocida trayectoria. Si se utiliza suplementación también se debe evaluar el contenido mineral de estos alimentos. Adicionalmente, es necesario analizar el contenido mineral del agua de bebida de los animales ya que puede contener altos niveles de sal (cloruro de sodio), hierro y azufre. En la Tabla 2 se presenta el contenido de minerales de los pastos del género Brachiaria procedentes de praderas que han sido renovadas y fertilizadas.
Tabla 2. Contenido de minerales en pastos del género Brachiaria a en la época seca y de lluvias en el Piedemonte del Meta.
Época
Ca
P
Mg
K
S
Fe
Cu
Mn
Zn
%
ppm
Lluvias
0.39
0.32
0.23
1.04
0.14
382
4.7
272
18.2
Seca
0.38
0.25
0.24
1.05
0.13
109
3.5
261
18.8
a Incluye los pastos: Brachiaria decumbens, Brachiaria dictyoneura, Brachiaria humidicola, Brachiaria brizantha cv. Toledo y Brachiaria Híbrido Mulato II.
Comparando la concentración de minerales en los forrajes con los requerimientos para diferentes estados de producción, se observa que el calcio y el fósforo son deficientes para vacas al inicio de la lactancia. Así mismo, el contenido de azufre, cobre y zinc de los pastos del género Brachiaria, no alcanza a llenar los requerimientos en crecimiento, ceba, gestación y producción de leche en ganado de carne. Por otra parte, estos pastos pueden aportar niveles adecuados de Mg, K, Fe y Mn para crecimiento, producción de leche y reproducción.
En la Tabla 3 se presenta la concentración de minerales de la leguminosa de pastoreo Arachis pintoi y de corte y acarreo Cratylia argentea. Estas leguminosas en algunos casos no suplen las demandas de fósforo para producción de leche, ni de azufre, cobre y zinc para crecimiento, producción de leche y reproducción.
Tabla 3. Contenido de minerales en Arachis pintoi y Cratylia argentea en la época seca y de lluvias en el Piedemonte del Meta.
Época
Ca
P
Mg
K
S
Fe
Cu
Mn
Zn
%
ppm
Arachis
Lluvias
0.86
0.33
0.34
0.95
0.14
430
14.0
484
25.0
Seca
0.56
0.26
0.37
1.17
0.11
362
9.0
421
48.0
Cratylia
Lluvias
0.65
0.37
0.18
2.48
0.11
209
8.3
476
25.7
Seca
0.52
0.28
0.20
0.83
0.27
68
3.3
452
24.0
Con los resultados del contenido mineral de los alimentos y el agua se pueden identificar las principales deficiencias, pero también se debe considerar la disponibilidad del mineral. Así un resultado de laboratorio indique que un mineral en particular no presenta deficiencias, esto no asegura que el 100% del mineral esté disponible o que haya interacciones que afecten su absorción. Algunos factores que afectan la disponibilidad del mineral son: la edad del animal, el estado previo del consumo de minerales y la fuente del mineral a suplementar. Como
regla general para la interpretación de los resultados, la concentración del mineral en el forraje se debe descontar en un 50% con el fin de tener en cuenta una baja biodisponibilidad del elemento.
Finalmente se debe estimar el consumo de alimento. Para bovinos en pastoreo una forma práctica de estimar el consumo, es considerar que para forrajes de baja calidad equivale a 1.5% del peso corporal, para pastos de mediana calidad de 2.0% y para praderas de buena calidad del 2.5%.
Conclusiones
Los bovinos en pastoreo requieren una serie de macro y micro minerales para obtener niveles adecuados de crecimiento, producción de leche y reproducción. En los forrajes del trópico bajo existen varios elementos limitantes como el calcio, fósforo, azufre, cobre y zinc, los cuales cuando son deficientes afectan el crecimiento, la producción de leche, la reproducción y la salud de los animales. Los bovinos se deben suplementar con sal mineralizada de acuerdo con la calidad del forraje y teniendo en cuenta la edad, sexo, raza, estado fisiológico y nivel de producción.
Generalmente las sales mineralizadas comerciales, suplen las necesidades de minerales de los bovinos: Existen sales regionalizadas de acuerdo con las particularidades de suelo y forraje de cada zona ganadera del país. La efectividad de cada uno de estos productos se debe determinar por el análisis del contenido mineral del forraje, suplementos que se suministren en la explotación y el tipo de suelo de las praderas. En un programa de suplementación mineral siempre se deben evaluar la relación beneficio costo de la utilización de estos suplementos